Mel Lee señaló en expresa.se que Ricardo Fernández Barrueco, un empresario venezolano que en el pasado fue vinculado con el chavismo y estuvo en prisión en su país por llevar a la quiebra a bancos que había adquirido, al parecer intentaba tomar control del Astillero Balboa, antiguo Astillero Braswell, mediante acercamientos con el presidente Laurentino Cortizo y el ex-presidente Martín Torrijos.

Fernández Barrueco, hijo de inmigrantes canarios, estaba tras un proyecto para que la compañía Astilleros Canarios (ASTICAN), grupo que ya se ha reunido con Cortizo, asuma el control del Astillero Balboa, que hace más de una década manejó Fernández, propietario de la pesquera Fextun.

ASTICAN se publicita como el primer grupo privado de reparaciones y transformación naval de España con astilleros en Las Palmas y Santander.

La historia de Fernández Barrueco

El 20 de noviembre de 2009 fue arrestado en su país el empresario venezolano Ricardo Fernández Barrueco, acusado de irregularidades administrativas en las entidades financieras Canarias Banco Universal, Bolívar Banco, Pro Vivienda Banco (Banpro) y el Banco Confederado, donde Fernández era máximo accionista.

No obstante, una persona familiarizada con el tema asegura que las causas del arresto fueron mucho más profundas y se debieron parcialmente a la ambición de Fernández de adueñarse de diferentes industrias en Venezuela, algo que causó molestia en otros empresarios aliados del chavismo, como Wilmer Ruperti, para quién Fernández representaba un feroz rival, informó Mel Lee señaló en expresa.se.

Pero la persona consultada señala que no fueron las únicas causas para que Ricardo Fernández Barrueco fuera a prisión. Revela que cuando el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, recibió en sus manos un informe de las andanzas de Fernández y escuchó una grabación donde supuestamente el empresario se refería a él como «un mojón con poder», criticando cómo el mandatario había podido graduarse en la Academia Militar de Venezuela, Chávez entró en cólera y en su ira lanzó el pequeño grabador donde había escuchado las palabras, contra una de las paredes de su oficina, donde el aparato quedó inservible. Allí mismo ordenaría a Hugo Armando Carvajal Barrios, conocido también como Hugo «El Pollo» Carvajal, su jefe de inteligencia militar, arrestar a Fernández. Acto seguido iniciaron varios allanamientos y capturas de personas vinculadas al empresario, arrestando a José Gregorio Camacho Uzcategui, abogado de confianza de Fernández; así como a Caribay Camacho de Castro, hija de José Gregorio Camacho; ambos de mucha confianza y según la persona consultada, testaferros de Ricardo Fernández Barrueco.

 

 

Fuente: Expresa