La pastelera María Fabianny Evans sedujo y logró ser llevada al altar por el ciudadano de origen chileno Jorge Enrique Álvarez Álvarez, quien obtuvo la nacionalidad venezolana gracias a su amistad con el yerno de Hugo Chávez, Jorge Arreaza, de quien se ha desempeñado como asistente en la Cancillería venezolana.

Álvarez llegó a Venezuela sin ninguna fortuna conocida, pero le instaló a su ahora esposa, en una zona privilegiada del Este de Caracas, la pastelería francesa Azú Pastelería.

No se sabe de dónde ha salido tanto dinero y cuándo fue que Álvarez se hizo millonario, pues su único oficio conocido ha sido el de asistente de Arreaza.

Se escucha que Álvarez tuvo acceso a la intimidad del Centauro de Sabaneta en sus últimos momentos de vida, y así logró meter un paquete chileno calcando una firma ajena, siguiendo supuestamente instrucciones de la inteligencia cubana, con el propósito de designar al sucesor del barinés, de quien Álvarez fue una suerte de secretario, encargado de atender determinados asuntos y manejar documentos.

También se escucha que el chileno pudo haber tenido mucho que ver con las filtraciones a la prensa y a connotados periodistas, de información sobre el estado de salud Chávez en sus últimos años de vida y todo aquello que sucedía mientras el expresidente recibía tratamiento contra la enfermedad que lo aquejaba.

En 2010 sus propios electores le manifestaron a un exalcalde chavista de la ciudad de Anaco, que estaba rodeado de oportunistas. Le advirtieron que Fabianny Evans era ‘escuálida’ (opositora) cuando estudiaba en un instituto universitario, pero cuando el antiguamente exalcalde ganó las elecciones y puso a un familiar de Evans como director de Hacienda, ésta se apareció en el instituto donde estudiaba vestida y hasta con lentes rojos, mostrándose como toda una revolucionaria.

Al mismo tiempo que Álvarez se enchufaba en el corazón del régimen chavista se hizo novio de María Fabianny Evans. La pareja sostiene como fachada de su riqueza la pastelería Azú Pastelería en Caracas.

Jorge Enrique Álvarez Álvarez, chileno, originalmente de derecha y pinochetista, se escucha que encontró en el Socialismo del Siglo XXI un oasis para disfrutar de las mieles del poder y viajar cual boliburgués alrededor del mundo, con un humilde sueldo de empleado público de nivel medio. ¿Maneja Álvarez gananciosas empresas que contratan con el estado venezolano o son solo habladurías? Son valederas las apreciaciones de Jorge Arreaza y Ricardo Molina, en cuyos despachos Álvarez ha estado. El susodicho chileno, nacionalizado venezolano, no tiene empacho en dejar constancia de sus viajes y de cuanto derroche hace. 

 

Fuente: Prensa América