Por Leocenis García

Caracas 30 de agosto de 2021.

Recibo como el país, angustiado, las noticias sobre el beatisimo Cardenal Urosa Sabino. Y mientras oro por su salud conmovido por el efecto personal y amistad que le profesó, quería escribir estas líneas sobre lo que significa Urosa para Venezuela.

En 2016, aferrado a mi causa de Quijote, protesté con huelga de hambre, el abuso del Gobierno que sacó de las cableras a los canales de Atel Televisión y Nova Tv, apenas los adquirimos. En medio de mi cruzada, recibí una llamada, era su Eminencia, el Cardenal Urosa. Esta vez no era para apoyarme, como lo había hecho en todas mis detenciones:” Leocenis, no es un terrorista” , había dicho en 2010 cuando por primera vez el régimen me llevó a los calabozos de la policía secreta.

“”Eso que haces, no está bien, no se puede usar la vida en una huelga de hambre, para pelear cosas de negocios”. Escuché en silencio, y luego volvió por su fueros: ” Chico, abandona eso”.

Quienes conocen a su Eminencia el Cardenal Urosa, saben que ha sido quizás el más incomodo Cardenal para el establishment que hemos tenido. Negado a ser una veleta en manos del poder, y de la política que quiso hacer de la Iglesia un apéndice de sus deseos, siempre su Eminencia, habló en el momento que debía. ” Cristo no es socialista” le devolvió a Hugo Chávez, y apartó a la Iglesia del tristísimo papel de ser un apéndice de la extinta Coordinadora Democrática.

Urosa, ha sido el más grande y valiente pastor que hemos tenido en cincuenta años. Apegado a la defensa de los presos políticos, de los pobres, y del papel de la Iglesia. De allí la importancia del papel que en momentos agonales y en lucha abierta contra el socialismo ha jugado, para atajar la deriva totalitaria marxista que nos hace presa.

Le ha tocado decir cosas duras, e incluso contrariar al TSJ, y sus sentencias. Se presenta así como un Cardenal que no cumple la ley. Pero claro está, él no cumple una ley que no sirve al pueblo, sino que está en contra de ese pueblo. Obra Urosa como un profeta. Y reclama dignidad para el pueblo, que no sólo es pueblo, sino cristiano.

Consciente está de lo que decía el Concilio Vaticano II: “La iglesia es la muchedumbre de los hombres, reunidos en el nombre del Padre , Hijo y Espíritu Santo, que peregrinan en este mundo”

Se comporta el Gobierno, que Urosa enfrenta, como España –en tiempos de la Colonia-que consideraba que los indios de las américas no eran seres humanos y en consecuencia había que tratársele como bestias, el venerable padre dominico Fray Montesinos- un Urosa de esos tiempos-, se negó en aceptar mansamente el racionamiento, y guiado por su conciencia en audiencia concedida por la Corona, agarró un indio por el pescuezo lo puso frente a los reyes católicos y a voz en cuello declaró: “Vosotros decíais que estos no son humanos y por tanto os maltratáis, entonces no os reclamo que los tratéis como humanos- y acto seguido derramo media pimpina de agua sobre el indio- sino que como habéis visto yo lo bautizo en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo; así que su majestades, este indio, según dicen vuestros conquistadores no es humano, pero por la autoridad que me da la iglesia, yo lo bautizo y ahora es hijo de Dios”

Después de un largo silencio, el Padre Montesinos, miró a la audiencia y concluyó: “Vosotros los matáis, porque decíais que humanos no son, ahí lo tenéis, volad la cabeza a un hijo de Dios, miembro de la Iglesia, por el poder del bautizo, y que entonces el cielo caiga sobre vosotros”.

 

Quedaron estupefactos.

Así en 2017, sin ser Montesinos, pero con la misma fuerza, el Cardenal Urosa dice “Nosotros estamos defendiendo los derechos del pueblo que están siendo conculcados por un Gobierno ineficiente (….). Aquí no hay ninguna soberanía alimentaria, aquí hay incapacidad del Gobierno para garantizar los alimentos, la salud del pueblo venezolano”.

No se ceba en su empeño, y denuncia la “gravísima” escasez de alimentos, la inflación “altísima, la peor del mundo”, la escasez de medicinas, como las principales preocupaciones que tienen los habitantes de Venezuela, esto junto a “los presos políticos que en vez de disminuir han aumentado”.

Días antes de la Constituyente, fraudulenta que propone el Gobierno, Urosa vuelve y fustiga: “Su capacidad de gobierno ha sido superado por la realidad. El país quiere un cambio de gobierno (…) El no entender la gravedad del momento y que los problemas que estamos enfrentando se deben a la actitud del Gobierno, es algo que va en contra de la paz del país”

Cuando el país se estremeció con la renuncia del Cardenal Jorge Urosa Savino, -algo normal y obligatorio, de acuerdo a lo establecido en el canon 401.1 del Código de Derecho Canónico-, el régimen intenta manipular.

En cumplimiento fiel de esa norma el Cardenal Urosa, que cumplía 75 años (el 28 de agosto), remitía su carta de renuncia al Santo Padre Francisco. Toman esto, sus detractores en el socialismo bolivariano para tejer una conspiración donde no la hay, fruto de la ignorancia que es uno de los grandes atributos de esa ideología destructora.

Días antes, cuando cumple sus 50 años de ordenación presbiteral, el Sumo Pontífice de Roma, le envía misiva donde destaca: “Como sabemos que has actuado con gran diligencia en el desempeño del sagrado ministerio, deseamos felicitarte en esta ocasión por la labor realizada”

Urosa, pastor y padre, se comporta en la Venezuela arrasada por el chavismo como el profeta hebreo Habacuc que grita: ‹‹¿Hasta cuándo Señor pediré auxilio, sin que me escuches, y denunciaré a gritos la violencia que reina, sin que venga a salvarme? ¿Por qué me dejas ver la injusticia y te quedas mirando la opresión? Ante mí no hay más que asaltos y violencia y surgen rebeliones y desórdenes. La ley cae en desuso. El derecho no sale vencedor, los malvados censuran al inocente y la ley es pisoteada››.

Pero como al profeta Habacuc, al gran pastor Urosa, el Señor responde y dice : ‹‹Escribe la visión que te he manifestado, ponla clara en tablillas para que se pueda leer de corrido. Es todavía una visión de algo lejano, pero que viene corriendo y no fallaré; si se tarda, espéralo, pues, llegará sin falta. El malvado sucumbirá sin remedio, el justo en cambio, vivirá por su fe›› (Habacuc, capítulo 1, versos 1-11).

Ahora, en estas horas, acompáñanos en oración al besatisimo Cardenal Urosa. Larga Vida su Eminencia.