Aunque apasionado criador de purasangres de carrera, Iván Rodríguez Gelfenstein ha dado más de un salto propios, en realidad, de la disciplina de la equitación: de odontólogo a proveedor de alimentos para el gobierno de Chávez, de miembro de una hermandad de burócratas revolucionarios a magnate en la costa este de Florida. En uno de esos fue a dar con sus negocios a Panamá, y allí el HSBC lo reportó haciendo transferencias a un grupo comercial señalado por actividades de supuesto lavado de dinero.

La Granja Gelfenstein es bien conocida por los amantes de los caballos purasangre en el sur de Estados Unidos. Aunque fundada en febrero de 2013 en Ocala, Florida, no fue sino hasta agosto de ese año cuando GS Inversiones Hípicas LLC, una empresa que Iván Mariano Rodríguez Gelfenstein había formado, a finales de 2012, en ese estado, registró la marca en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO, por sus siglas en inglés).

Según información que estaba disponible en su website –que no se mantiene en línea-, la granja, de 165 acres, equivalente a poco más de 66 hectáreas, contaba con instalaciones de primera calidad y tecnología de vanguardia, que se combinaban con las “características naturales únicas” de Ocala para crear las “condiciones perfectas” para el entrenamiento de caballos finos.

En Ocala, Florida se construyó hace poco Gelfenstein Farm, un centro de vanguardia para el adiestramiento de caballos. A un costo de   de 20 millones de dólares, los animales cuentan con 165 acres de tierra, 22 corrales, cintas de correr, una piscina de entrenamiento y, por supuesto, una pista de entrenamiento. El propietario orgullosamente comentó al diario Thoroughbred Daily News que su sueño es “correr caballos en las mejores pistas de carreras en los Estados Unidos y producir algunos caballos Triple Corona”.

¿Quién podría ser este magnate millonario de caballos? ¿Un empresario capitalista estadounidense? ¿Un jeque rico del Oriente Medio? Quizás las élites que se encontraban en Dubái para la Copa Mundial, la carrera de caballos más costosa del mundo, se sorprenderían al descubrir que el mismo hombre que llegó en su avión Embraer 550 es además un gran partidario de la revolución bolivariana…

Como ha reportado el diario Florida Business DailyIván Rodríguez Gelfenstein se vincula directamente con el régimen venezolano a través de su hermano Mauricio Rodríguez Gelfenstein –quien ha ocupado varios altos cargos dentro del Ejecutivo, entre ellos ha sido ministro de Comunicación e Información, viceministro de Cultura para el Desarrollo Humano, viceministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores y presidente de Vive TV– y a través de Carlos Osorio, ministro de Alimentación y uno los de los guisadores más corruptos de Venezuela. De hecho, el venezolano Freddy Arenas aparece como el encargado de asuntos internacionales de Gelfenstein FarmComo los diarios estadounidenses han subrayado, Arenas fue funcionario destacado del gobierno de Maduro en cargos bajo la supervisión del mayor general Carlos Osorio, reseñó accesopublico.com.

Nosotros ya sabemos que el sector alimentario constituye una de las mejores oportunidades  para los funcionarios gubernamentales y los boliburgueses para enriquecerse ilegalmente a través de acceso a la tasa de cambio preferencial. En este caso, los registros públicos muestran que Iván Rodríguez Gelfenstein, junto con otros seis socios, inscribió ante el Registro Nacional de Contratistas (RNC) la Comercializadora LGT en el 2005 (también hay un nuevo registro que corresponde al diciembre de 2015 con fecha de vencimiento en  junio de 2016), la cual tenía “como objeto la compra, venta, distribución, importación y exportación de alimentos, tales como pescados, mariscos, carnes rojas y blancas, frutas, hortalizas, verduras, variedades de quesos, jamones y otros embutidos, leches, enlatados, granos, jugos, cereales, pastas, galletas dulces y saladas, así como cualquier otros alimentos destinados al consumo humano. La compañía también podrá dedicarse a la comercialización, distribución, importación y exportación de bienes y mercancías de cualquier naturaleza, la representación de personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras, la realización de cualesquiera otras operaciones relacionadas directa o indirectamente con las actividades antes mencionadas”.

Según los medios, Gelfenstein inicialmente aparecía como vicepresidente de operaciones, pero actualmente no se observa ningún cargo asignado en la junta directiva. Sin embargo, se adjudican a nombre de Gelfenstein 100 por ciento de las acciones. Aunque la empresa actualmente está inhabilitada para contratar con el Estado, el principal cliente ha sido el programa estatal de alimentos Mercal y había un contrato con la empresas estatal  PDVAL. Gelfenstein es la única persona asignada como contacto para del contrato con PDVAL y los 48 contratos con Mercal. Como han preguntado los medios, ¿cómo es posible que Gelfenstein amasara una fortuna en tan corto tiempo, especialmente cuando sus empresas están en situación de descalabro económico y al punto de la quiebra?

Blood Horse, un medio norteamericano que se concentra en los caballos, describe a Gelfenstein como un “empresario internacional que divide el tiempo entre su país natal y el sur de la Florida”. Esperamos que cada vez que Gelfenstein regresa a Venezuela, tenga la oportunidad de ver a todos sus compatriotas hambrientos, los cuales claramente nunca recibieron los alimentos que este boliburgués pretende haber importado.

Mientras Iván Mariano Rodríguez Gelfenstein era beneficiado con decenas de contratos de Mercal, dos de sus hermanos –de los cuatro que son– pasaban por distintos cargos públicos. El hoy consultor y analista internacional, Ilia Sergio Rodríguez Gelfenstein, ocupó –por apenas siete meses, entre 2008 y 2009– el cargo de embajador de Venezuela en la Nicaragua de Daniel Ortega, y, poco después, en 2009, fue designado director general de la Oficina de Relaciones Internacionales del Ministerio de la Cultura.

El hoy embajador de Nicolás Maduro en España, Mauricio Eduardo Rodríguez Gelfenstein, por su parte, y quien ya venía de ser director general de Política Interior del Ministerio de Interior y Justicia, en 2006, y viceministro de Estrategia Comunicacional del Ministerio de Comunicación en Información, en 2005, era nombrado, en ese 2008, viceministro de Gestión Comunicacional del Ministerio de Comunicación e Información, y director general, en calidad de encargado, del Servicio Autónomo Imprenta Nacional y Gaceta Oficial; y, posteriormente, en 2009, viceministro de Cultura para el Desarrollo Humano, del Ministerio de Cultura; para después pasar a otros cargos en el Gabinete Ejecutivo.

Aparentemente alejado de la administración pública, Iván Mariano siguió haciendo negocios en otros ramos, específicamente con juguetes, discos duros y pantalones, con la Corporación Terramar, registrada en 2010. Para 2012, tras cuatro solicitudes, Cadivi ya le había asignado a esta empresa 1.095.000 dólares.

 

Fuente: Expresa y Prensa América