Bernardo Arosio (junior)- el padre se llama igual está haciendo un hotel en la castellana al chavista Francisco Flores, el mismo que, Víctor Vargas le entregó el edificio BOD del Rosal por el pago de 40 millones de dólares.

En el Contry Club hay un edificio lllamado 906 lleno de militares que funge como propietarios. Los constructores son los hermanos Bernardo y Tadeo Arosio Hobaica que son dueños de una de las 8 estructuras que se erigen en el Gran Roque. La dupla también levanta inmuebles de lujo.

De 37 y 35 años respectivamente, administrador uno e ingeniero civil el otro, los Arosio Hobaica despuntan con una propuesta de construcción de inmuebles de alto estándar a través de su compañía ATB Constructores, fundada hace diez años y que exhibe un amplio portafolio de obras ejecutadas y también en desarrollo que incluye viviendas en los sectores más exclusivos de Caracas y varios proyectos turísticos. Específicamente en la capital venezolana, donde apartamentos de zonas acomodadas solían venderse en cientos de miles de dólares y ahora se transan en apenas decenas de miles, la empresa ha levantado el hotel de 154 habitaciones de nombre La Castellana 901, ubicado en la urbanización del mismo nombre y a la que todavía se considera una de las más elegantes de la ciudad.

También han levantado otros cuatro edificios de viviendas tipo loft, cuyo precio por metro cuadrado, según fuentes cercanas a la empresa, ronda entre los 1.500 y 3.000 dólares. Los apartamentos de los edificios bautizados como LOFT 901 y 902 y Residencias 903 y 904, ubicados en la urbanización Campo Alegre, una de las mejores del municipio caraqueño de Chacao, tienen entre 95 y 515 metros cuadrados. Sobre el éxito que supone poder levantar estas construcciones lujosas en un contexto tan desfavorable, una fuente cercana a la empresa asegura que se debe al trabajo en conjunto con “socios inversionistas” y que en los últimos años sí han sido golpeados por la crisis, pues entre 2019 y 2020 vendieron apenas dos apartamentos.

Francisco López Domínguez, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, precisa que en los últimos 20 años los precios en el mercado inmobiliario de Venezuela han caído 75% y que el metro cuadrado en Caracas se cotiza, en promedio, en 500 dólares mientras que en zonas de clase media y media-alta, como las urbanizaciones caraqueñas de Altamira o Los Palos Grandes, se tasan en alrededor de 1.000 dólares. “Construir en Venezuela es una aventura por donde se vea”, afirma.

Entre joyas naturales. El lujo, ese otro factor esquivo para la mayoría de los venezolanos, es una oferta que los Arosio Hobaica despliegan no sólo en sus proyectos de vivienda sino también de turismo, sector al que buscan entrar con la construcción de una casa de descanso en San Isidro de Galipán, el pequeño poblado ubicado en la ladera norte del cerro el Ávila, del estado Vargas; y el proyecto turístico en el archipiélago de Los Roques, la dependencia federal que agrupa un conjunto de islas y cayos que constituyen el único parque marino del país.

En ambos casos, los escenarios elegidos para el levantamiento de las estructuras tocan directo el nervio de la controversia, pues Galipán y Los Roques se encuentran en áreas reguladas de parques nacionales, en las que la construcción suele estar o limitada o, incluso, prohibida. Sin embargo, esa es una interdicción que el gobierno de Nicolás Maduro desde hace un lustro se ha mostrado dispuesto a transgredir, a pesar de su publicitada doctrina «ecosocialista», para tratar de levantar ingresos en divisas a cambio de permisos de construcción y explotación en locaciones super exclusivas para turismo de lujo.

La propiedad levantada por ATB Constructores en Galipán no es la única que se construye en el pueblo, en el corazón de El Ávila, violando la normativa ambiental del parque. Foto: atbconstructores.com.

En San Isidro de Galipán el proyecto es la Casa Aguamiel, una estructura de 4590 metros cuadrados que arropa a todo lujo seis habitaciones y dos suites con sauna y vapor. El pequeño poblado donde despunta la construcción está anclado en el corazón del Parque Nacional El Ávila, en la cordillera que domina a Caracas por el norte, que registra desde hace un par de años un auge de construcciones de proporciones que desafían lo establecido en el Plan de Ordenamiento del parque nacional.

En Los Roques, el proyecto que se construye junto con otras siete estructuras -de otros dueños- es una posada de una sola planta que mira directamente al mar. La fuente consultada confirmó que este proyecto, así como el resto de las estructuras, contaron con la venia y permisos otorgados por el Instituto Nacional de Parques.