El hijo menor del empresario de origen italiano Umberto Petricca, fruto de su matrimonio con Albertina de Petricca, Gustavo Petricca, siguiendo los pasos de su padre, formó diferentes negocios en Venezuela, algunos con empresarios tan controversiales como Nelson Bustamante Abidar, señalado de haber formado parte de la red de corrupción petrolera de Pedro León.

Muy a pesar de sus relaciones comerciales con figuras de la corrupción chavista, los Petricca no han sido objeto de sanciones en los Estados Unidos, donde ahora residen, localizándose en Houston, cuna de los negocios petroleros estadounidenses. Hasta la fecha las autoridades de los Estados Unidos no han aplicado medidas contra ellos, en sus acciones contra testaferros, facilitadores y blanqueadores de capitales de la corrupción en Venezuela, reseñó Clarisa Mora en Expresa.

Miembros de la familia recorren a sus anchas Italia, España y otros países del mundo. Tras un fracaso sentimental con Andry Fuentes, Gustavo Petricca, hijo del inmigrante italiano propietario de la Universidad Santa María en Venezuela, tuvo un segundo matrimonio con Stephanie Valles, superando insinuaciones acerca de su orientación sexual. Su hermano mayor, Juan Carlos Petricca, también rehizo su vida con una segunda relación matrimonial. Entre ambos subyacería una pugna, por celos del menor hacia las atenciones y preferencias de su padre hacia su hermano mayor, quien ha dilapidado parte de la riqueza de la familia en sus romances.

La familia cuenta con yates, aeronaves, inmuebles de lujo y otros bienes tanto en Venezuela como en otros países. Habrían preferido dejar Venezuela por temores a su seguridad personal.

Gustavo Petricca, quien fuera propietario del equipo Marinos de Anzoátegui y cuyos negocios familiares tuvieron un fuerte reimpulso en Venezuela durante los primeros años del chavismo, aparece como director de las compañías UP FAMILY INVESTMENT, LLC (activa); MAP MARINE INVESTMENTS, LLC (activa) e AMERICAS TRUCK AND EQUIPMENT, LLC (inactiva), registradas todas en Florida.

 

Fuente: Prensa América